La construcción de un invernadero consta principalmente de varias partes clave. En primer lugar está la estructura del marco, que es el esqueleto del invernadero, generalmente hecha de tubos de acero, aleación de aluminio o materiales de PVC. Los invernaderos de tubos de acero son los más comunes y el diseño debe garantizar la estabilidad estructural y la capacidad de carga-. En segundo lugar están los materiales de cobertura, que determinan la transmisión de luz y el rendimiento de aislamiento del invernadero. El policarbonato, la película opaca y el vidrio son opciones comunes, cada una con sus propias características.
Los cimientos son cruciales para la estabilidad del invernadero y deben ser de hormigón, con una profundidad de al menos 0,8 metros para evitar grietas por heladas. Además, el invernadero debe tener entradas y salidas razonablemente diseñadas, que deben ser de fácil acceso y al mismo tiempo minimizar la pérdida de calor; Las puertas correderas o enrollables son buenas opciones. Por último, los equipos de ventilación son fundamentales, ya que regulan el ambiente dentro del invernadero y previenen plagas y enfermedades. Esto suele incluir ventanas de ventilación y ventiladores. Estas partes juntas forman la estructura completa del invernadero, garantizando su seguridad, estabilidad y funcionamiento eficiente.
