El mercado mundial de cultivos sin suelo continúa creciendo y se prevé que supere los 12 mil millones de dólares estadounidenses para 2025. En términos de estandarización técnica, la norma de la UE EN 13041 define claramente las propiedades físicas (como la densidad aparente y la porosidad) y las propiedades químicas (como el pH y el valor de CE) del sustrato, mientras que la norma de la industria nacional "Sustrato de cultivo sin suelo" (NY/T 2118-2012) también regula la selección de materias primas del sustrato y procesos de producción.
Como tecnología agrícola moderna, el cultivo sin suelo tiene importantes y diversas ventajas y gradualmente se está convirtiendo en una fuerza clave que impulsa el desarrollo agrícola sostenible. Adecuado para áreas con recursos-limitados o mal acondicionadas, el cultivo sin suelo puede superar las limitaciones geográficas y aplicarse en áreas con suelo pobre o muy contaminado, como desiertos, tierras salinas-alcalinas, áreas desertificadas o tejados urbanos.
